sábado, 10 de agosto de 2013

Team Gunkids: Capítulo 7

He tardado mucho, pero puedo deciros con todo orgullo que ya tengo planeado cómo seguir. O sea, ¡Que no aparco esta historia! Ay, me alegro tanto de ello... Vamos, leed, leed... *-*
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Salí de la dependencia de Charlotte con ella haciéndome sombra. Una vez más, el reto había sido una chica, y otra vez más, yo había salido perdiendo.
Me senté con James en las escaleras del ala Oeste, a las puertas de las Dependencias, mientras Eva iba al baño y Tickles acompañaba a Charlotte a cambiarse de ropa.
- Esos dos no se separan ni para cagar...
- Harry te va a montar un club de fans, Danny. Te vio psicoanalizar a Charlotte en directo y cree que has ganado la batalla psicológica - Obviamente, James había visto y entendido toda la escenita como si hubiera estado dentro de mi cerebro - En fin, que si fuera Eva ya te estaba...
- No hace falta que termines la frase. Me preocupa Charlotte.
- ¿Por qué? Si a mi no me...
Se abrieron las puertas y los tres integrantes que faltaban irrumpieron en la escalera, Charlotte con su moño y su uniforme blanco de preso a la cabeza de la procesión.
- Hablando de la Reina de Roma - Exclamó Jay con cierta condescendencia -, eres mucho menos peligrosa de lo que me...
No pudo terminar la frase, porque Charlotte lo alzó por el cuello y lo tiró por las escaleras, haciéndole descender una veintena de escalones, se puso a su altura y le clavó la bota en la mejilla contra el suelo.
- No te atrevas a menospreciarme. Un poco más de impulso y habrías muerto por un derrame cerebral del golpe.
- ¡Charlotte, para! Ahora estamos todos en el mismo equipo... - intervino Harry, rodeándonos a Eva y a mí con los brazos como podía.
En el acto, Charlotte retiró su pie de la cara de James, le ayudó a levantarse con cierto desdén y le acompañó a la cima de las escaleras, con nosotros.
- Si estamos todos juntos, la cosa es simple: Si tocáis a Tickles, os mato. ¿Entendido?
- Creo que no me voy a quejar de eso - refunfuñó Jay, sobándose la mejilla que tenía el suelo grabado.
- Yo no creo que me vayan a hacer daño, pero si con eso te quedas tranquila... - Aceptó Harry.
- Si tocáis a Charlotte, yo os mataré. - A ver si siguiendo con el rollo de protector me cogía confianza. Me fulminó con la mirada, esto no iba muy bien.
- Yo lo acepto si me dices por qué yo tengo que ponerme este horrendo mono naranja. Ir de blanco queda mucho más estiloso...
- ¿Te llamabas... Evangeline? - preguntó, de forma bastante menos fría de lo que la había escuchado hasta entonces. Sonaba... Con curiosidad. Sonaba hasta normal -. Es que pensaron que me volvería loca e intentaría suicidarme, y si disuelves el tinte del mono en la boca (Se necesitarían varios días) resultaría mortal. Por eso el mío no es de ningún color.
Harry tomó la palabra:
- Eh, si vamos a ser un equipo, tendremos que saber algo de cada uno, ¿No?
Yo sabía que ese niño tenía las cosas claras y el chocolate espeso. Y me iba a quitar el puesto de jefe a la primera de cambio.
- Bueno, pues yo me llamo Daniel, Dan para los amigos y Phantom para los presos, y... Bueno... Juego al fútbol, psicoanalizo a la gente... No se me dan bien las chicas, pero me gustan bastante. A más de una, me la tiraría. - Jay reprimió una carcajada, Eva me sonrió con complicidad, una sonrisa de esas de "Sí, nos pasa a todos".
- Yo me llamo Evangeline, toqueteo...
- Violas.
- Prefiero toquetear, James - Desde luego, ese par iba a dar problemas de convivencia. Ante la profunda mirada de Jay, suspiró - Está bien, violo gente, creo que mis aficiones serían salir de compras y un deporte como el hockey... Y me gusta la gente con actitud, o sin ella. No hago muchas distinciones. Toqueteo lo que pillo - Sonrió. ¿Quién a parte de ella podría hacer que esa frase sonara encantadora?
- Yo soy James, creo que soy el único que no necesita un psiquiatra, de pequeño me gustaba el rugby y leer el periódico...
- ¿Con cuatro años?
- Sí, Lindsay, con cuatro años. No me gusta que me interrumpan... - Eva le dedicó una mirada de «Pues interrumpir sí que te place» - y robo. Bueno, no robo. Lo que yo hago es Arte. Y, bueno, también rajo gente, pero eso no es arte.
- Yo soy Harry, juego con el ordenador, me gusta...
- ¿Juegas? Te creaste un acceso directo a la Intranet del Pentágono - A Jamie se le había olvidado que otro de sus hobbies era presumir de la información que tenía.
- Sí, bueno, para mí es un juego, eso de programar cracks para cortafuegos y decodificadores de contraseñas, y unir aparatos entre ellos se parece más al Tetris de lo que te crees. También me gusta jugar al ajedrez y leer.
- ¿Ajedrez? - Inquirí -. Yo sé jugar, a ver si un día te echo una partidita.
A Harry se le encendió la mirada.
- Cuando quieras.
Charlotte carraspeó.
- Yo soy Charlotte.
-... ¿Y bien? - Eva no aguantaba aquel silencio.
- Y bien, ¿Qué? - Realmente, Charlotte parecía no comprender.
- ¿Por qué... estás en el Instituto?
La rubia cerró los ojos con fuerza, como si hubiera recibido una bofetada.
- Digamos que por sobrevivir.
- Y... ¿Cuáles son tus aficiones? - Yo también quería ser chica. Las chicas podían hablarse entre ellas y todo tan genial, pero si llego a hacer yo las preguntas, patada en la cara como mínimo.
- Mmm... Me gusta bailar. Y sacar fotos.
- ¿Hay algo de ti que creas que necesitamos saber?
- ... Inconscientemente, cuento el número de formas de cometer un asesinato en el cuarto en el que estoy.
- Y eso, ¿Por qué? - A Eva le reconcomía la curiosidad.
- Bueno... Me distrae de pensar en quién emplearlas.
- Hum... Cierto. Y, oye, ¿Sabes que he visto un armario en las Específicas con una puerta estupenda? Igual hasta soportaría tu peso si te empo...
- Ah, no, Lindsay. Por ahí no vamos a pasar -. La corté, separándola con un brazo de la otra chica. Lo de llamarla Lindsay era contagioso - Vale, la norma es que cada miembro de este equipo tiene prohibido... ehm... Emplear su «Especialidad» con otros miembros - Como no parecía haber quedado muy claro, me dirigí a cada uno-: James, nada de robar a los demás. Sólo info.
- Vale. De todas todas, sabes que me van más los museos y los bancos, ratear a la gente es vulgar.
- Eva, ni se te ocurra violar a nadie.
- Oh, vamos, ¡Si os lo hago de coña! Ahora que me llevo con vosotros me daría cosa. No sé, es que ahora os tengo como... Cariño - Sonrió -. Aunque claro, si alguno quiere algo... - se volvió a acercar a mí, pero Charlotte se puso en el medio (Para mi sorpresa):
- Yo no os mato si no hacéis daño a Tickles, y él no creo que quiera hackearos el PC - aclaró, manteniendo a Eva a un brazo de distancia de ella (Y de mí). Y tú, Phantom. Nos psicoanalizas de forma inconsciente, así que no se te puede prohibir. Conque vigiles a los demás, bastará - «Pues no era Harry el único con dotes de líder».
- ¡Vale! - Les dirigí una de mis sonrisas consideradas escandalosamente encantadoras y me froté las manos -. ¿Nos vamos ya, entonces?
El brillo de los ojos que adquirían los de Harry al ilusionarse pareció contagiarse al resto del grupo.
- Cuanto antes, mejor - Eva esbozó una sonrisa.
- No me lo creo - Harry se abrazó a la cintura de Charlotte, emocionado.
- Va - Se limitó a decir James, con los párpados tensos sobre los ojos mientras se concentraba. Hasta a mí me costó no llorar en mi puesta en libertad.
Charlotte suspiró, mirando al techo. Intentaba parecer serena, pero el breve mordisco que dio a su labio inferior la traicionó.
- ¿...Abrazo de presos antes de ponernos en marcha? -propuse.
Y allí, a las puertas del Departamento más peligroso del reformatorio infantil más conflictivo; una violadora, una asesina, un ladrón, un hacker y un traficante de influencias (Y de varias cosas más) nos abrazamos.
«Esto va a ser, en dos palabras, IM-PRESIONANTE».
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Oh, sí, va a ser impresionante. Sobre todo ahora que tengo una ayudante para la trama (Una despechada fujoshi de la vida, pero una ayudante al fin y al cabo). Como siempre, comentadme cualquier cosa que mole o que sea rara o que esté mal hecha (O que esté bien hecha), o simplemente vuestra opinión ^^.
¡Os love~!