domingo, 14 de abril de 2013

Team GunKids: Capítulo 3

He tardado. MUCHO. Y el capítulo no hace justicia a lo que prometí. De hecho, creo que está mal publicar semejante mierda. Pero algo tenía que hacer para demostrar que aún no me ha besado un dementor. Pojeso, que ahí tenéis: Un capítulo sin sustancia ninguna para vosotras solitas:
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- ¡Eh, tú! O coges estofado o no comes - gruñó la gruesa cocinera de ademanes de camionero (Lo más parecido a una madre cariñosa que te puedes encontrar en el Instituto) a un niño de no más de 12 años que obedeció inmediatamente.
Gracias a la cocinera, en cuestión de segundos volvía a reinar el bullicio típico en un comedor. Bueno, en un comedor de cárcel, al menos. Cogí una anodina bandeja gris, un cuchillo sin filo, un tenedor de puntas redondas, una cuchara (El único cubierto decente), una servilleta y lo coloqué todo sobre la primera. Luego, deslicé la bandeja por el raíl, deseando con todas mis fuerzas que James hubiera cambiado de fuentes informativas. Pero al terminar de coger estofado gris con yogur a juego, eché un vistazo por las mesas y me di cuenta de que no.
"El sitio de siempre, las fuentes de siempre"
- Rata. Hazme un sitio - saludé con el tono monocorde que usábamos en público.
- ¿Qué has hecho esta vez? - Preguntó él con el mismo tono (Que él usaba siempre, por lo que no le costaba usarlo), clavando sus ojos en los míos. Con el pelo negro parecido al mío (Cuyo flequillo, más largo, le rozaba las cejas), la piel pálida sobre la que resaltaban sus ojos grisáceos, la cabeza que me sacaba y la capacidad de contestar a todo el mundo en monosílabos, James era, básicamente, una mezcla entre chico misterioso y tío duro, lo que a las internas... Encantaba. Y aunque el en un principio no quería ser ningún Don Juan, las chicas de Goldenfield le contaban los cotilleos a cambio de un par de sonrisas acarameladas y algún que otro susurrito, y a la Rata Jamie sólo le interesaba la información. Las 4 internas que lograran mayor número de información tenían el privilegio de sentarse con él a la hora de la comida, así que yo ya estaba acostumbrado a convivir con las pijas traficantes de droga, las ladronzuelas que saqueaban tiendas enteras de cosméticos y las que asesinaban a las zorras que osaban robarles el novio.
- Eh. Faltan Bárbara e Isabelle - comenté, con una nota de extrañeza en la voz.
- ¿Chicas? - James se dirigió a las 4 "fuentes" de hoy, y ante sus miradas sedientas de amor adolescente, bajó ligeramente las pestañas y esbozó una media sonrisa (con lo que las miradas empezaron a tener sed de algo más que de amor), y suspiró - Fuera. Tengo que hablar con Dan.
Esa era mi parte favorita: Cuando les daba largas con una sola palabra. Ellas se levantaron disgustadas, cogieron sus bandejas y se encaminaron hacia la lentísima cinta transportadora que comunicaba por un ventanuco con la cocina, para dejar allí sus raciones a medio comer de estofado gris.
- ¿En serio, Dan? ¿Has cabreado al FBI otra vez? Te dije que no hicieras gilipolleces. - Su tono monocorde se interpretaba según el brillo de sus ojos, y puedo asegurar que estaba absolutamente serio.
- Todo lo contrario. Han empezado un proyecto, y quieren a 4 internos sin contarme a mí para resolver crímenes. Quiero sacarte de aquí.
- Tienen que estar necesitados si piden gente del Instituto... ¿Qué tienes en mente? - Como siempre, la duda ofendía.
- Dime 3 personas útiles para resolver crímenes.
- Si te soy sincero, todos me lo parecen. Podríamos probar con Harry, es un buen comienzo, pero...
- ¿Quién es Harry?
- Tickles. Hacker. Un genio informático disfrazado de inocente niño de 11 años. Sus padres están condenados a cadena perpetua por obligarle a hackear bases de datos federales desde los 6.
- ¿Un genio? Perfecto. ¿Podemos conseguir que se una a nosotros?
- Vamos, Phantom, esa es tu parte - sonrió él. Phantom... Me lo pusieron porque, a parte de parecerme mucho al personaje y tener su nombre, podía convencer a cualquiera de cualquier cosa. Por eso James nunca me discutía nada: A parte de ser mi amigo, por mucho que se negara a algo, yo acabaría por lograr que hiciera lo que me diera la gana. - Ya he acabado. ¿Vamos a buscarlo?
Como la comida gris en general no me resultaba atractiva, mi estofado a medio comer se quedó así. Me levanté con él a dejar las bandejas y salimos por el pasillo que iba hacia el ala este: la zona de las celdas.
- ¿Qué tal? - suspiró tras un par de minutos de laberinticos pasillos.
- ¿Eh? - Fruncí el entrecejo, sin saber a qué se refería.
- Qué tal fuera, digo... - murmuró apesadumbrado: Estar encerrado desde la niñez en un reformatorio le resultaba muy duro, sobre todo ahora que yo le recordaba indirectamente que hay algo al otro lado de la valla.
- Bueno... La comida no es gris, pero el instituto es un asco. He tenido que madurar mucho, ahí fuera hay matones mucho menos delicados que los genios de Goldenfield... ¿Y qué tal de puertas para dentro?
- La verdad es que poco después de que te fueras llegó bastante gente... Mucha información nueva, ¿Sabes? Y las fuentes también maduraron, así que... Yo también tuve que hacerlo - Dijo, con un dje de incomodidad en la voz y sin apartar la mirada del suelo.
- Jay... ¿A qué te refieres? - inquirí, sabiendo perfectamente la respuesta.
- Digamos que los abracitos se quedaron atrás. Quería que lo supieras, pero prefiero no dar detalles... - A Jamie se le notaba la vergüenza hasta en los andares, y eso había que arreglarlo.
- Entonces...
- ¿Entonces?
- ¡ENTONCES YA FOLLAS, CAMPEÓN! - Exclamé entre risas, rodeándole el cuello con el brazo y frotándole la cabeza con los nudillos - Y yo no he dado un triste beso... ¿Sabes que por poco me expulsan de mi primer instituto por entrar en el vestuario de chicas como si tal cosa mientras se duchaban? - Comenté, soltándole.
- Joder, Dan, así normal que no ligues...
- Mira, Jay, no me toques los... - No pude terminar la frase, porque un chillido femenino dobló la esquina que teníamos delante y se agazapó detrás de James.
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Sí, lo sé, muerte en la hoguera. Por favor, no me odiéis, yo soy buena ;___;
¡PARA EL PRÓXIMO COMPENSO CON EL PERSONAJE QUE VIENE! Prometiiiido :3

2 comentarios:

  1. ¡Me moríiiiii! Qué capullo es Dan, JAJAJAJA. Tenía que gritarlo, el muy cabrón. xD
    Me imagino a Jay un sex simbol entre las chicas del Instituto.
    El personaje de Harry me intriga mucho, quiero saber sobre él ya. *~*

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    1. No te preocupes, el chillido femenino no es suyo... Y la dueña de dicho chillido es mi segundo personaje favorito *-* Harry es... Bueno, es Harry ^^

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