miércoles, 17 de abril de 2013

Team GunKids: Capítulo 4

Lo prometido es deuda: Igual no ha quedado tan genial como quería que os merecierais, pero también he tardado poquito ^^
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El chillido sonó algo parecido a "NONONONONONONONONONOJAAAAMIEEEEEEE"
- Mmm... ¿Lindsay? [N.A.: Pronunciado /'Linsi/] - preguntó James al bulto con mono naranja que temblaba detrás de él - ¿Qué estás haciendo hoy?
Yo no conocía ninguna Lindsay, y la tupida melena pelirroja que pude intuir en el bulto tembloroso acuclillado detrás de Jay no me sonaba, así que debía ser una de aquellas nuevas.
- ¿¿¿DÓNDE SE HA METIDO??? - Exclamó un vozarrón que sí que conocía desde el pasillo por el que llegó Lindsay. Al oír la voz, ésta tembló con mayor intensidad.
- Quítamelo de encima, por Dios... - suplicó a James.
- ¿Danny? ¿Te apetece...?
- Descuida - sonreí, enderezándome. La voz se acercaba acompasadamente con unos reverberantes pasos, pero como yo estaba pensando no me paré a escuchar lo que decía.
- Cuando la pille... ¡EH, ZORRA INMUNDA! - exclamó el dueño de la voz: Complexión potente, piel aceitunada, cara de malas pulgas y cresta mohicana con las puntas rojas: Robert.
Si James se había equivocado alguna vez, claramente fue cuando dijo que todos los internos valían para el FBI: Robert padecía imbecilidad profunda, y además no lo admitía. Su forma corporal de armario musculoso era todo lo que creía necesitar, a parte de a sus dos... Esbirros. Fred, un esmirriado chico pálido de pelo negro cortado a tazón y gafas de culo de vaso, era el sensato; y Vince, que era bajito y rechoncho, con el pelo rubio rapado al cero... Parecía su cerdo vietnamita mascota, no servía para nada más. La verdad es qie jamás entendí qué hacía en el Instituto.
Lindsay  temblaba cual flan en un terremoto, lo que no pareció importar en absoluto a Robert, que la agarró con sus curtidas manos de matón por los pelos, sacándola de detrás de Jay. Cuando la Rata Jamie no se movía, era mi momento de actuar:
- Vaya, vaya, Rocky. ¿Es que no puede uno tomarse unas vacaciones sin que intentes esmagar a alguien? - Di un paso adelante hacia él, manteniendo mi sonrisa de autosuficiencia.
- ¡Ho-hombre! P-p-pero s-si es P-p-phantom... - titubeó. Olvidaba decir que me tenía respeto porque le podía, aún llevándome 2 años y 15 kilos sobrados.
- Suelta a la chica, Rocky - ella edtaba colgando por el pelo a dos palmos del suelo - Sabes que me molesta que hagas daño a chicas... - añadí, condescendiente.
- P-pero... ¡Ella no es como cr...!
- Te he dicho que la sueltes.
- ¡Pero...! - intercedió Fred
- ¿Quieres pelea, Robbie? - suspiró James, apoyado contra una pared mientras se miraba distraídamente las uñas mordidas - Porque llevo tiempo sin practicar, y con el pellejo de tus amiguitos me puedo hacer unos guantes de boxeo realmente...
- ¡ESTÁ BIEN! Vámonos, chicos - indicó, soltando a la  chica, que volvió de nuevo tras la espalda de Jamie - ¡COMO TE PILLE, FURCIA ASQUEROSA, JURO QUE TE...!
- ... Confortables. Y lo que sobre de ellos lo hago tiras y lo envío al Kebab más cercano - terminó James, que había clavado sus penetrantes ojos en Robert con una expresión mezcla de sorpresa y enfado fruto de la (Heréjica) interrupción de su amenaza.
En Goldenfield, las amenazas como esa iban en serio. SIEMPRE. Y más viniendo de James.
El trío de matones decadentes palideció, y tras retroceder lentamente, como empujados por la mirada de James, pusieron cuarta y se perdieron de vista.
- Lindsay, ya me debes otra más... - le recriminó Jay, cuando ella se irguió sonriendo.
- Seh, bueno, te la debería si tú no dejaras de llamarme Lindsay. Sabes que lo odio... - Igual flipé un poco con aquel cambio radical: La que me había parecido una débil chiquilla asustada y trémula había puesto contra una pared a James sin siquiera tocarlo, y dijo la última frase a 3 centímetros de sus labios.
- Eh, oye, que a mí también me debes una... - le recordé, llamando su atención por primera vez y aliviando al pobre Jamie de la presión que la chica ejercía sobre él.
Ahí fue cuando me fijé en ella de verdad por primera vez: tenía el pelo castaño rojizo poco más que ondulado, un pálido rostro ligeramente afilado, iluminado por unos ojos almendrados de un brillante color marrón, nariz redondeada y labios finos, que esbozaban una sonrisa impecable.
Era... Bastante mona.
- No te conozco, ¿Eres nuevo? - Inquirió, acercándose a mí con andares delicados, pero con un paso tan decidido que yo también quedé empotrado contra la pared - Yo... Me llamo Evangeline - sonrió de nuevo a escasos centímetros de mí, mirándome a los ojos (O más bien DEVORÁNDOME con ellos), mientras acariciaba mi cuello en dirección descendente con tal delicadeza que sólo me rozó con un par de dedos y deteniéndose en mi pecho.
"Danny, contrólate. Sólo es una chica"
La respiración se me estaba acelerando, y ya llevaba como diez minutos sin peinarme el flequillo.
- Me suelen llamar Eva, y... ¿Sabes qué? Conozco un almacén en esta ala en el que nadie podrá oírnos... - añadió en un susurro, mientras acercaba aún más sus labios a los míos, deslizaba su mano hacia abajo... Y la detenía en un sitio en el que ninguna mujer antes lo había hecho.
Se me estaba acelerando el pulso, y eso no era nada bueno porque el riego de sangre excesivo ahí abajo era algo que yo quería evitar a toda costa, así que me armé de templanza y...
- Yo me llamo Daniel, te dejo llamarme Dan y creo que hoy no quiero ser violado - respondí, agarrándola de los hombros y alejándola de mí.
- Bueno, tú te lo pierdes - sonrió con un guiño de ojo, usando un tono de voz, una sonrisa y una mirada bastante más normales y encantadores.
- Evangeline. Eva. Violación física, sexual y psicológica. Múltiple. Es bisexual. Y como puedes comprobar, es tan zorra que la llamo Lindsay porque es nombre de prostituta - indicó Jay de carrerilla, mientras seguíamos caminando por el pasillo del que salió Eva, acompañados por ella.
- Y mi color favorito es el coral, que no se te olvide - puntualizó ella.
- ¿Y qué te pasó con Rocky?
- Estaba aburrida... Le fui a buscar para meterle ficha, me hizo enfadar y... Le exprimí los limones - explicó a James, como si ir a calentar a alguien por aburrimiento y estrujarle los hijos fuera el pan de cada día - ¿Y qué os trae por esta ala? Si tú eres Phantom, estás reinternado, ¿No? Eres una leyenda aquí...
- ¿Alguna vez has visto una peli de ladrones y casinos, Rata? - inquirí. Tiendo a no contar mis planes, pero James era capaz de entenderme hasta por señales de humo. Y yo no sé hacer señales de humo.
- ¿Estás seguro de...? - comenzó él.
- Bastante. Además, me cae bien...
- Chicos, si estais planeando una orgía, llamadme con tiempo y explicadme las cosas claras.
- Eva, ¿Colaborarías con el FBI en equipo con nosotros a cambio de salir de aquí? - murmuré.
- Por salir de esta cárcel de estofados mal hechos, monos que no realzan mis virtudes y carencia de tortilleras, me pongo cinturón de castidad - exclamó - Bueno, igual tanto como cinturón de castidad no, pero... No sé, me pongo falda larga - rectificó ante la mirada de escepticismo de Jay.
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Y hasta ahí. Adoro a Eva, os lo juro, la tengo curradísima en la cabeza y ha entrado pisando tan fuerte como le corresponde. En el próximo ya llega Harry... Y atisbamos un trocito del último y más apoteósico fichaje... CHIAN CHIAN CHIANNNNN :3
Hasta otro gudbai ^^

2 comentarios:

  1. Debí decírtelo antes: me encanta cómo te expresas cuando escribes esta historia. El lenguaje que tienen los personajes también lo amo. Lo digo enserio, sigue así.
    También me cae genial Eva, en cuanto he leído lo del almacén he dicho en voz alta: "Si existiera, me encantaría tenerla como amiga" bueno, siempre y cuando no me viole, claro. Y su nombre es precioso. *-*

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    1. Créeme, te violaría. Violaría a absolutamente toso el mundo... Menos a losviejoa. Los viejos no le gustan ^^

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