lunes, 22 de abril de 2013

Team Gunkids: Capítulo 5

Oh, sí. Al que se queje de los 3 caps en 4 días le mando a los personajes, ¿Eh? La verdad es que en este no me autocritico, creo que está bien :3
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- Conque queréis reclutar a Tickles... - comentó Eva, que como se acababa de convertir en parte del equipo, decidió acompañarnos - Mola: Necesitamos a alguien lo suficientemente listo como para encontrarnos una utilidad...
- ¿Te estás llamando inútil, Eva? - ironizó Jay.
- No, te lo estoy llamando a ti. Que no te hayas dado cuenta lo demuestra. Menos mal que estás bueno, que si no...
- Haya paz, ¿Eh? Que yo sepa, ninguno de los tres serviría para nada en el FBI. A ver si él puede echar una mano, aunque sea... - atajé mientras torcía hacia el pasillo de las celdas de chicos.
- La pega de Tickles es... - comenzó Eva. No acabó la frase porque la zona de las celdas de chicos solía impresionar: Una especie de pasillo con las dimensiones de una catedral contenía 4 pisos de celdas enfrentadas, con un ancho espacio pavimentado entre ellas que hacía las veces de gimnasio.
Accedimos al primer piso por una estrecha escalinata de hormigón cercana a la puerta, y atravesamos el pasillo hasta casi el fondo de la sala; donde la celda de Harry, con la placa 058A... Estaba vacía.
- ¿Dónde puede estar a estas horas? - pregunté - Son las cuatro menos veinte...
- Con la pega de reclutarle - Eva esbozó esa enigmática sonrisa que ponían todas las chicas y que te gritaba al oído "¡PREGÚNTAME, SABES QUE TIENES CURIOSIDAD!". No pude resistir la tentación:
-Sabes que quieres decirlo, y sabemos que nos lo vas a decir.
- Me parece flipante que la Ratita presumida no lo sepa - suspiró, mirando con sorna a Jay -, pero supongo que sabrá a grandes rasgos quién es Charlotte...
Jay tragó saliva con nerviosismo.
- ¿James?
- Harry y Charlotte llegaron a la vez al Instituto, y se llevan y protegen como hermanos. Pero supongo que Lindsay sabrá por qué te llaman Phantom... No será muy difícil convencerlo de que se nos una.
- El problema no es Harry. El problema es Charlotte, ¿No te das cuenta?
- El que no se da cuenta soy yo: ¿Y si me explicais mientras seguimos buscándole? - Propuse. Yo me había ido antes de que Harry y Charlotte entraran, así que sólo sabía de Harry lo que Jay me explicó... Y de Charlotte, ni eso.
- A ver... Nadie sabe nada de antes de que los encontraran, pero llegaron a Goldenfield juntos y los separaron, porque Tickles no es peligroso - Comenzó Jamie mientras desandábamos el camino entre las celdas de chicos y el comedor.
- ¿Charlotte es peligrosa?
- Charlotte es capaz de violarme a mí - Replicó Eva - Y mira que yo conozco todas las técnicas habidas y por haber...
- Pero de todas formas... -la corté: lo último que quería oír eran las formas que tenía de arrastrarme al armario de las escobas - Si los separaron, ¿No importaría que nos lleváramos a Harry, no?
- Dan, Charlotte no está con las demás chicas, está en las dependencias específicas - me advirtió James. Di media vuelta y volvimos a enfilar hacia el comedor. Tras 10 minutos de escaleras y pasillos, llegamos a la séptima planta del ala Oeste: Las dependencias especializdas. Y justamente saliendo por la puerta que unía las dependencias con las escaleras...
- ¡Harry! Te estaba buscando... - exclamó Eva, yendo hacia él con la misma intención de llevarle al armario de las escobas que (al parecer) tenía ante todo el mundo.
- Eva, ¿No te he dicho ya que soy virgen y quiero seguir siéndolo? - respondió él. Con tan sólo 11 años y, calculo, metro y medio de estatura, Harry tenía un temple ante Eva que ya me habría gustado tener a mí. Tenía la piel clara y salpicada de pecas, los ojos castaños con pequeñas pintas verdes y una nube de rizos de color castaño claro le redondeaba la cara. Se me parecía mucho al tío Bob.
- ¡Hola, James! ¿Qué haces por aquí con Eva? - se giró hacia Jay, haciéndome perder toda la sensación de madurez prematura que me había provocado con un tono juguetón y saltando ligeramente con las puntas de los pies.
«Bipolar. Lo que me faltaba»
- ¡No soy bipolar! Lo que pasa es que no quiero parecer un niño estirado y sabelotodo todo el rato... - suspiró, mirándome con reproche pero sin un ápice de puerilidad en la voz. ¿Lo había dicho en alto o...? No, nunca digo esas cosas en alto. Probablemente soliera toparse con esa situación.
- Oh. Bueno, entonces vale. Me llamo Dan - sonreí, tendiéndole la mano.
- ¿Eres Phantom? James me ha hablado de ti, siempre había querido ponerle cara a la leyenda de Goldenfield... - Ese niño era demasiado adorable. Sólo faltaba que me llamara "Señor". Me estrechó la mano, y volvió a sus trece - ¿Y qué os trae por las Específicas?
- Te estábamos buscando... Para sacarte del Instituto - atajó Jamie.
- Sólo tendrías que encontrarnos utilidad en el FBI - rió Eva.
- ¡Vaya! ¿Salir de aquí... Para siempre? ¿Y no volver? - le brillaron los ojos. «Yo ahora mismo le apuntalaba la cabeza al suelo al que osó encerrar a un niño de 11 años tan adorable en un reformatorio».
- ¿Entonces... querrías? - Le pregunté, sin poder reprimir una sonrisilla triunfal: ¡Había sido tan fácil...!
- ¡Por supuesto! Pero... No quiero dejar aquí a Charlotte... - contrapuso, desviando la mirada al suelo.
- Bueeeno... ¿Si tú se lo pidieras, crees que accedería a venirse?
- ¿CHARLOTTE TAMBIÉN PUEDE?
Su exclamación de euforia fue tan alta que resonó en las celdas masculinas. Mientras nos conducía canturreando por el largo pasillo de Dep. Espec. (Como rezaba el cartel), me preparaba mentalmente para el reto más difícil de mi vida. Ese reto, como los demás que le seguían en dificultad... Era una chica.
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Pues eso. Que en el próximo viene lo MEJOR. Disfrutadlo, porque a partir de ahi no tengo ni IDEA DE COMO SEGUIR. Si veis que teneis ideas, ya sabéis :3
Chiau Pescaaaau~ ^^

miércoles, 17 de abril de 2013

Team GunKids: Capítulo 4

Lo prometido es deuda: Igual no ha quedado tan genial como quería que os merecierais, pero también he tardado poquito ^^
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El chillido sonó algo parecido a "NONONONONONONONONONOJAAAAMIEEEEEEE"
- Mmm... ¿Lindsay? [N.A.: Pronunciado /'Linsi/] - preguntó James al bulto con mono naranja que temblaba detrás de él - ¿Qué estás haciendo hoy?
Yo no conocía ninguna Lindsay, y la tupida melena pelirroja que pude intuir en el bulto tembloroso acuclillado detrás de Jay no me sonaba, así que debía ser una de aquellas nuevas.
- ¿¿¿DÓNDE SE HA METIDO??? - Exclamó un vozarrón que sí que conocía desde el pasillo por el que llegó Lindsay. Al oír la voz, ésta tembló con mayor intensidad.
- Quítamelo de encima, por Dios... - suplicó a James.
- ¿Danny? ¿Te apetece...?
- Descuida - sonreí, enderezándome. La voz se acercaba acompasadamente con unos reverberantes pasos, pero como yo estaba pensando no me paré a escuchar lo que decía.
- Cuando la pille... ¡EH, ZORRA INMUNDA! - exclamó el dueño de la voz: Complexión potente, piel aceitunada, cara de malas pulgas y cresta mohicana con las puntas rojas: Robert.
Si James se había equivocado alguna vez, claramente fue cuando dijo que todos los internos valían para el FBI: Robert padecía imbecilidad profunda, y además no lo admitía. Su forma corporal de armario musculoso era todo lo que creía necesitar, a parte de a sus dos... Esbirros. Fred, un esmirriado chico pálido de pelo negro cortado a tazón y gafas de culo de vaso, era el sensato; y Vince, que era bajito y rechoncho, con el pelo rubio rapado al cero... Parecía su cerdo vietnamita mascota, no servía para nada más. La verdad es qie jamás entendí qué hacía en el Instituto.
Lindsay  temblaba cual flan en un terremoto, lo que no pareció importar en absoluto a Robert, que la agarró con sus curtidas manos de matón por los pelos, sacándola de detrás de Jay. Cuando la Rata Jamie no se movía, era mi momento de actuar:
- Vaya, vaya, Rocky. ¿Es que no puede uno tomarse unas vacaciones sin que intentes esmagar a alguien? - Di un paso adelante hacia él, manteniendo mi sonrisa de autosuficiencia.
- ¡Ho-hombre! P-p-pero s-si es P-p-phantom... - titubeó. Olvidaba decir que me tenía respeto porque le podía, aún llevándome 2 años y 15 kilos sobrados.
- Suelta a la chica, Rocky - ella edtaba colgando por el pelo a dos palmos del suelo - Sabes que me molesta que hagas daño a chicas... - añadí, condescendiente.
- P-pero... ¡Ella no es como cr...!
- Te he dicho que la sueltes.
- ¡Pero...! - intercedió Fred
- ¿Quieres pelea, Robbie? - suspiró James, apoyado contra una pared mientras se miraba distraídamente las uñas mordidas - Porque llevo tiempo sin practicar, y con el pellejo de tus amiguitos me puedo hacer unos guantes de boxeo realmente...
- ¡ESTÁ BIEN! Vámonos, chicos - indicó, soltando a la  chica, que volvió de nuevo tras la espalda de Jamie - ¡COMO TE PILLE, FURCIA ASQUEROSA, JURO QUE TE...!
- ... Confortables. Y lo que sobre de ellos lo hago tiras y lo envío al Kebab más cercano - terminó James, que había clavado sus penetrantes ojos en Robert con una expresión mezcla de sorpresa y enfado fruto de la (Heréjica) interrupción de su amenaza.
En Goldenfield, las amenazas como esa iban en serio. SIEMPRE. Y más viniendo de James.
El trío de matones decadentes palideció, y tras retroceder lentamente, como empujados por la mirada de James, pusieron cuarta y se perdieron de vista.
- Lindsay, ya me debes otra más... - le recriminó Jay, cuando ella se irguió sonriendo.
- Seh, bueno, te la debería si tú no dejaras de llamarme Lindsay. Sabes que lo odio... - Igual flipé un poco con aquel cambio radical: La que me había parecido una débil chiquilla asustada y trémula había puesto contra una pared a James sin siquiera tocarlo, y dijo la última frase a 3 centímetros de sus labios.
- Eh, oye, que a mí también me debes una... - le recordé, llamando su atención por primera vez y aliviando al pobre Jamie de la presión que la chica ejercía sobre él.
Ahí fue cuando me fijé en ella de verdad por primera vez: tenía el pelo castaño rojizo poco más que ondulado, un pálido rostro ligeramente afilado, iluminado por unos ojos almendrados de un brillante color marrón, nariz redondeada y labios finos, que esbozaban una sonrisa impecable.
Era... Bastante mona.
- No te conozco, ¿Eres nuevo? - Inquirió, acercándose a mí con andares delicados, pero con un paso tan decidido que yo también quedé empotrado contra la pared - Yo... Me llamo Evangeline - sonrió de nuevo a escasos centímetros de mí, mirándome a los ojos (O más bien DEVORÁNDOME con ellos), mientras acariciaba mi cuello en dirección descendente con tal delicadeza que sólo me rozó con un par de dedos y deteniéndose en mi pecho.
"Danny, contrólate. Sólo es una chica"
La respiración se me estaba acelerando, y ya llevaba como diez minutos sin peinarme el flequillo.
- Me suelen llamar Eva, y... ¿Sabes qué? Conozco un almacén en esta ala en el que nadie podrá oírnos... - añadió en un susurro, mientras acercaba aún más sus labios a los míos, deslizaba su mano hacia abajo... Y la detenía en un sitio en el que ninguna mujer antes lo había hecho.
Se me estaba acelerando el pulso, y eso no era nada bueno porque el riego de sangre excesivo ahí abajo era algo que yo quería evitar a toda costa, así que me armé de templanza y...
- Yo me llamo Daniel, te dejo llamarme Dan y creo que hoy no quiero ser violado - respondí, agarrándola de los hombros y alejándola de mí.
- Bueno, tú te lo pierdes - sonrió con un guiño de ojo, usando un tono de voz, una sonrisa y una mirada bastante más normales y encantadores.
- Evangeline. Eva. Violación física, sexual y psicológica. Múltiple. Es bisexual. Y como puedes comprobar, es tan zorra que la llamo Lindsay porque es nombre de prostituta - indicó Jay de carrerilla, mientras seguíamos caminando por el pasillo del que salió Eva, acompañados por ella.
- Y mi color favorito es el coral, que no se te olvide - puntualizó ella.
- ¿Y qué te pasó con Rocky?
- Estaba aburrida... Le fui a buscar para meterle ficha, me hizo enfadar y... Le exprimí los limones - explicó a James, como si ir a calentar a alguien por aburrimiento y estrujarle los hijos fuera el pan de cada día - ¿Y qué os trae por esta ala? Si tú eres Phantom, estás reinternado, ¿No? Eres una leyenda aquí...
- ¿Alguna vez has visto una peli de ladrones y casinos, Rata? - inquirí. Tiendo a no contar mis planes, pero James era capaz de entenderme hasta por señales de humo. Y yo no sé hacer señales de humo.
- ¿Estás seguro de...? - comenzó él.
- Bastante. Además, me cae bien...
- Chicos, si estais planeando una orgía, llamadme con tiempo y explicadme las cosas claras.
- Eva, ¿Colaborarías con el FBI en equipo con nosotros a cambio de salir de aquí? - murmuré.
- Por salir de esta cárcel de estofados mal hechos, monos que no realzan mis virtudes y carencia de tortilleras, me pongo cinturón de castidad - exclamó - Bueno, igual tanto como cinturón de castidad no, pero... No sé, me pongo falda larga - rectificó ante la mirada de escepticismo de Jay.
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Y hasta ahí. Adoro a Eva, os lo juro, la tengo curradísima en la cabeza y ha entrado pisando tan fuerte como le corresponde. En el próximo ya llega Harry... Y atisbamos un trocito del último y más apoteósico fichaje... CHIAN CHIAN CHIANNNNN :3
Hasta otro gudbai ^^

domingo, 14 de abril de 2013

Team GunKids: Capítulo 3

He tardado. MUCHO. Y el capítulo no hace justicia a lo que prometí. De hecho, creo que está mal publicar semejante mierda. Pero algo tenía que hacer para demostrar que aún no me ha besado un dementor. Pojeso, que ahí tenéis: Un capítulo sin sustancia ninguna para vosotras solitas:
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- ¡Eh, tú! O coges estofado o no comes - gruñó la gruesa cocinera de ademanes de camionero (Lo más parecido a una madre cariñosa que te puedes encontrar en el Instituto) a un niño de no más de 12 años que obedeció inmediatamente.
Gracias a la cocinera, en cuestión de segundos volvía a reinar el bullicio típico en un comedor. Bueno, en un comedor de cárcel, al menos. Cogí una anodina bandeja gris, un cuchillo sin filo, un tenedor de puntas redondas, una cuchara (El único cubierto decente), una servilleta y lo coloqué todo sobre la primera. Luego, deslicé la bandeja por el raíl, deseando con todas mis fuerzas que James hubiera cambiado de fuentes informativas. Pero al terminar de coger estofado gris con yogur a juego, eché un vistazo por las mesas y me di cuenta de que no.
"El sitio de siempre, las fuentes de siempre"
- Rata. Hazme un sitio - saludé con el tono monocorde que usábamos en público.
- ¿Qué has hecho esta vez? - Preguntó él con el mismo tono (Que él usaba siempre, por lo que no le costaba usarlo), clavando sus ojos en los míos. Con el pelo negro parecido al mío (Cuyo flequillo, más largo, le rozaba las cejas), la piel pálida sobre la que resaltaban sus ojos grisáceos, la cabeza que me sacaba y la capacidad de contestar a todo el mundo en monosílabos, James era, básicamente, una mezcla entre chico misterioso y tío duro, lo que a las internas... Encantaba. Y aunque el en un principio no quería ser ningún Don Juan, las chicas de Goldenfield le contaban los cotilleos a cambio de un par de sonrisas acarameladas y algún que otro susurrito, y a la Rata Jamie sólo le interesaba la información. Las 4 internas que lograran mayor número de información tenían el privilegio de sentarse con él a la hora de la comida, así que yo ya estaba acostumbrado a convivir con las pijas traficantes de droga, las ladronzuelas que saqueaban tiendas enteras de cosméticos y las que asesinaban a las zorras que osaban robarles el novio.
- Eh. Faltan Bárbara e Isabelle - comenté, con una nota de extrañeza en la voz.
- ¿Chicas? - James se dirigió a las 4 "fuentes" de hoy, y ante sus miradas sedientas de amor adolescente, bajó ligeramente las pestañas y esbozó una media sonrisa (con lo que las miradas empezaron a tener sed de algo más que de amor), y suspiró - Fuera. Tengo que hablar con Dan.
Esa era mi parte favorita: Cuando les daba largas con una sola palabra. Ellas se levantaron disgustadas, cogieron sus bandejas y se encaminaron hacia la lentísima cinta transportadora que comunicaba por un ventanuco con la cocina, para dejar allí sus raciones a medio comer de estofado gris.
- ¿En serio, Dan? ¿Has cabreado al FBI otra vez? Te dije que no hicieras gilipolleces. - Su tono monocorde se interpretaba según el brillo de sus ojos, y puedo asegurar que estaba absolutamente serio.
- Todo lo contrario. Han empezado un proyecto, y quieren a 4 internos sin contarme a mí para resolver crímenes. Quiero sacarte de aquí.
- Tienen que estar necesitados si piden gente del Instituto... ¿Qué tienes en mente? - Como siempre, la duda ofendía.
- Dime 3 personas útiles para resolver crímenes.
- Si te soy sincero, todos me lo parecen. Podríamos probar con Harry, es un buen comienzo, pero...
- ¿Quién es Harry?
- Tickles. Hacker. Un genio informático disfrazado de inocente niño de 11 años. Sus padres están condenados a cadena perpetua por obligarle a hackear bases de datos federales desde los 6.
- ¿Un genio? Perfecto. ¿Podemos conseguir que se una a nosotros?
- Vamos, Phantom, esa es tu parte - sonrió él. Phantom... Me lo pusieron porque, a parte de parecerme mucho al personaje y tener su nombre, podía convencer a cualquiera de cualquier cosa. Por eso James nunca me discutía nada: A parte de ser mi amigo, por mucho que se negara a algo, yo acabaría por lograr que hiciera lo que me diera la gana. - Ya he acabado. ¿Vamos a buscarlo?
Como la comida gris en general no me resultaba atractiva, mi estofado a medio comer se quedó así. Me levanté con él a dejar las bandejas y salimos por el pasillo que iba hacia el ala este: la zona de las celdas.
- ¿Qué tal? - suspiró tras un par de minutos de laberinticos pasillos.
- ¿Eh? - Fruncí el entrecejo, sin saber a qué se refería.
- Qué tal fuera, digo... - murmuró apesadumbrado: Estar encerrado desde la niñez en un reformatorio le resultaba muy duro, sobre todo ahora que yo le recordaba indirectamente que hay algo al otro lado de la valla.
- Bueno... La comida no es gris, pero el instituto es un asco. He tenido que madurar mucho, ahí fuera hay matones mucho menos delicados que los genios de Goldenfield... ¿Y qué tal de puertas para dentro?
- La verdad es que poco después de que te fueras llegó bastante gente... Mucha información nueva, ¿Sabes? Y las fuentes también maduraron, así que... Yo también tuve que hacerlo - Dijo, con un dje de incomodidad en la voz y sin apartar la mirada del suelo.
- Jay... ¿A qué te refieres? - inquirí, sabiendo perfectamente la respuesta.
- Digamos que los abracitos se quedaron atrás. Quería que lo supieras, pero prefiero no dar detalles... - A Jamie se le notaba la vergüenza hasta en los andares, y eso había que arreglarlo.
- Entonces...
- ¿Entonces?
- ¡ENTONCES YA FOLLAS, CAMPEÓN! - Exclamé entre risas, rodeándole el cuello con el brazo y frotándole la cabeza con los nudillos - Y yo no he dado un triste beso... ¿Sabes que por poco me expulsan de mi primer instituto por entrar en el vestuario de chicas como si tal cosa mientras se duchaban? - Comenté, soltándole.
- Joder, Dan, así normal que no ligues...
- Mira, Jay, no me toques los... - No pude terminar la frase, porque un chillido femenino dobló la esquina que teníamos delante y se agazapó detrás de James.
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Sí, lo sé, muerte en la hoguera. Por favor, no me odiéis, yo soy buena ;___;
¡PARA EL PRÓXIMO COMPENSO CON EL PERSONAJE QUE VIENE! Prometiiiido :3