sábado, 16 de marzo de 2013

Team Gunkids: Capítulo 2


Okis. A lo mejor este capítulo es más corto que el pito de una tía en comparación con el primero, pero la sustancia está en el siguiente capítulo y me he propuesto ser buena y no dejar mucho suspense. Espero que os guste, que al menos describo a Danny :3
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Sábado. Dulce regalo de los dioses, el sábado. Pero aquel no. Aquel sábado tenía que volver a Goldenfield para buscarme un equipo de 4 personas de mi edad. De 4 criminales, cada uno con un pasado peor que el anterior. Tendría que liderar de nuevo a un grupo de pequeños peligros, compenetrarlos y, esta vez, rehabilitarlos. Y si estaban en la situación en la que estuve yo al salir, con los protocolos impuestos a base de palizas y las ansias de venganza hacia todo lo vivo... Ese no iba a ser un buen sábado.
Una vez me duché y vestí con mi ropa de siempre (Sudadera, vaqueros y Vans), me metí en el baño a desarrollar mi pasatiempo favorito: Peinarme el flequillo.
Los profesores del instituto ya lo definían como un tic, las profesoras me llamaban presumido y a mis amigos les hacía gracia... Y la verdad es que yo jamás lo entendí: ¿Es que uno no tiene derecho a peinarse por ser chico? ¡Pues aquí donde lo ven, Daniel Forceman, con su piel tostada, sus ojos verdes y su SIEMPRE IMPECABLE pelo negro (Cuyo flequillo se rizaba en las puntas creando un "gracioso" tirabuzón), era el capitán del equipo de fútbol y ADEMÁS tenía una media de 8'75!
- ¡DAN, SI NO TE DAS PRISA TE LLEVO Y TE DEJO ALLÍ! - exclamó la voz del tío Bob desde la entrada, devolviéndome a aquel sábado que pintaba peor que un lunes.
- ¡Ya vooooy! - anuncié, esprintando pasillo adelante mientras sufría los calambrazos de mis agujetas del día anterior. Bajamos los 8 pisos que nos separaban de Picadilly, donde un amplio coche negro de cristales tintados nos esperaba.
- ¿Por qué todos los coches en los que subo tienen que ser negros y de cristales tintados? - inquirí en un susurro, mientras me abrochaba el cinturón.
- Porque sólo vas en coche a edificios estatales - respondió tío Bob.
Hacía un fantástico día para quedar con el equipo e ir al cine, pero bien pensado tampoco era tan horrible ir a Goldenfield: Podría ver de nuevo a todos los que me quitaron las ansias de matar a los doctores, charlar con James...
¡¡¡JAMES!!! NECESITABA A JAMES EN MI EQUIPO. Ese ladrón hacía pura magia con las cajas fuertes y las cámaras, y... ¿Para qué demonios iba a servir en el equipo? Bueno, eso daba igual: Si había que sacar a alguien de ese infierno era a James. Además, yo llevaba 6 meses fuera, por lo que no sabía nada de los ingresados ni de los que salieron, y James lo controlaba todo allí.
Así que cuando el coche se detuvo tras atravesar la enorme verja electrificada que separaba al resto del mundo del Instituto, ya sabía con quién tenía que ir a hablar.
Atravesé con paso ligero el empedrado rebosante de hierba marchita que llevaba hasta aquel enorme bloque de hormigón, sin reparar en los 2 agentes que me hacían de sombra. Empujé la puerta metálica y el terrible hedor a sudor esterilizado me recordó de una bofetada lo doloroso que era estar en ese sitio y ser el causante del tenue olor a sangre que sólo los presos recordábamos. Consulté mi reloj: "Las 13:32", debían estar sirviendo la comida.
No me molesté en preguntar a los agentes lo que podía o no hacer: el Instituto siempre había sido mi territorio, y las únicas reglas eran huir de las palizas y no delatar a nadie. Me acerqué hasta un almacén y me serví: Mono naranja de preso, talla M y botas de preso, talla 40.
Aproveché para fijarme en las caras de los agentes, que parecían sorprendidos.
"Claro, ellos nunca han visto lo que pasaba cuando un externado venía de visita a regodearse en su libertad".
Unas palizas bien bonitas, las que se llevaban. El caso, me acerqué con paso decidido al comedor, y empujé las anodinas puertas de grasientas ventanas enrejadas. No me molestó que todos me miraran, esbozando sonrisas y ceños fruncidos. Ni siquiera me importaron los susurros que levanté.
"Danny is in the house".
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Pues eso, poquito pero interesante (O a lo mejor ni eso). El próximo lo compensa, prometido ;)

sábado, 9 de marzo de 2013

Team Gunkids: Capítulo 1

ATENCIÓN: SI NO LA HABÉIS LEÍDO YA, OS RECOMIENDO QUE MIRÉIS LA ENTRADA ANTERIOR, EN LA QUE ESTÁ LA PRESENTACIÓN DE LA HISTORIA. AHÍ SABRÉIS CÓMO VA A IR ESTO. Comentad si os gusta, y criticad por comentario si no ;)
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Ya eran casi las 9 cuando llegué a casa. El entrenamiento de aquel día me fatigó como pocos en mucho tiempo. Bajé del viejo ascensor a tono con el resto del edificio y abrí la puerta del piso con la llave que había bajo el felpudo.
Hasta con la terrible peste a sudor que desprendía, el penetrante aroma a libros encuadernados en cuero y a madera de roble me envolvió al entrar: El olor del hogar.
Atravesé con paso pesado la entrada y me encaminé por el pasillo lateral a mi cuarto, dejando caer mi bolsa junto con el resto de mi moribundo cuerpo sobre la cama. "Mis piernas no volverán jamás a ser lo mismo", pensé con un suspiro.
Cuando me dejaron de palpitar las sienes, me di cuenta de que el tío Bob estaba hablando con alguien en la otra punta de la casa, en el estudio... Alguien familiar, me sonaba su voz de haberle contestado al teléfono: debía ser el jefe del departamento de tío Bob.
Estaban teniendo una discusión; No era una discusión acalorada, de gritos y golpes a los muebles, era una de esas tensas conversaciones en las que ambos sujetos estaban entre la espada y la pared.
Me descalcé sigilosamente y, en calcetines, me deslicé por el pasillo esquivando las tablas del suelo que crujían, sacando la habilidad espía de las pocas fuerzas que me quedaban. Atravesé de nuevo la entrada, esta vez para penetrar en el salón, y giré hacia la puerta entreabierta del estudio. Me encaramé a ella y afiné el oído:
- Vamos, Robert, ambos lo sabemos: Cada vez surgen más casos y más graves, el FBI ya no da abasto... - ¿Casos graves? Si el jefe del departamento criminal de FBI hablaba de "Casos graves", era hora de echarse a temblar. Pero yo ya estaba acostumbrado a eso.
- Alfred, sabes tan bien como yo que estas cosas siempre han ocurrido: Lo que hay que hacer es aplazar los casos de menor importancia y...
- ¡Por favor, Bob! De hombre a hombre, ¿Cómo determinas qué asesinatos son más graves que otros? ¡La única solución son más equipos! La plantilla del FBI es cada vez menor en proporción a la de criminales...
- ¿Y de dónde quiere sacar el señor más equipos? ¿De la manga? - El tío Bob estaba utilizando las fórmulas de cortesía con el sarcasmo fruto de la ira que tanto envidiaba de él. Oí el chasquido de cuando agitaba la muñeca en la que tenía el reloj, antes de que suspirara - No sé si lo sabes, pero yo tengo mis propios problemas en casa para que me vengas con los tuyos, mi sobrino debe haber llegado ya. Será mejor que te marches, Alfred.
- De acuerdo, pero prométeme que pensarás en la forma de crear más equipos, aunque sólo sea uno... - imploró secamente el señor Alfred antes de que el chirrido del sillón contra el suelo me hiciera reaccionar: Corrí tan silenciosamente como pude hacia el sofá y encendí la televisión. A penas 5 segundos después de zambullirme entre los cojines beige, la puerta del estudio se abrió del todo y un corpulento hombre de pelo ceniciento y ojos castaños rodeados por oscuras bolsas cargadas de sueño salió de la estancia.
- Ah, buenas noches, Daniel - Saludó educadamente.
- Buenas noches, señor - respondí, irguiendo la espalda sin levantarme.
El tío Bob le acompañó a la puerta, y se despidieron con un apretón de manos.
Tras cerrar la puerta, el tío Bob se sentó en la mesa de café, quitando mis pies de encima y tapándome la televisión:
- ¿Cuánto has oído?
- A partir de que los crímenes son más y más graves. ¿Cómo lo averiguaste esta vez?
Él soltó una carcajada ante mi sonrisa de insatisfacción.
- Al salir, las sudorosas huellas de tus calcetines me hicieron resbalar un poco... ¿Tú que opinas al respecto?
- ... ¿Puedo decir lo que pienso, señor? - Recité, siguiendo el protocolo que me impusieron antes de vivir con él.
- Sabes que mientras no haya civiles delante, puedes amenazarme con mis propias armas mientras no las dispares - sonrió. Por primera vez, me fijé en lo joven que parecía, con su edad. Tenía el pelo avellana formando pequeños bucles, y sus ojos castaños brillaban siempre tanto que podrían confundirse con los de un niño. Se le confundiría a él entero de no ser por la sombra de su barba siempre afeitada y porque medir 1'85 y pesar 90 kilos de pesas y entrenamientos siempre fue impropio en un niño, aunque normal en un agente del FBI.
- Pienso que realmente tú no tienes problemas en casa, tío Bob. Tienes un sueldo suficientemente generoso para mantenernos a ambos en un lujoso piso del centro de Londres, por no hablar de la pensión que recibo yo...
- No me refería a problemas económicos, Dan.
- Pues si yo puedo ayudarte en algo, sólo tienes que pedírmelo... - susurré.
- Ahora que lo dices... Ven al estudio.
Le seguí a aquella habitación alfombrada en un sobrio tono granate, cuyas paredes revestidas de estanterías rebosaban archivos de la policía y libros de consulta. Me indicó que me sentara en el sillón frente al escritorio y él se acomodó en el que había tras él.
- Daniel Forceman.
- ¿Sí, Robert Forceman? - bromeé. Pero él no sonrió.
- ¿Sabes por qué estás en este escritorio, en esta casa, ahora mismo? - Estupendo. Yo ya me sabía este sermón, y se titulaba "Danny ha vuelto a liarla".
- Sí.
- ¿Y sabes por qué estas conmigo en lugar de con tus padres?
- Sí.
- Muy bien. Daniel, cuéntame tu historia.
- Me llamo Daniel Forceman. Nací en Kent el 26 de marzo de 1997. Vivía allí con mis padres, que me querían mucho. Pero los defraudé tanto que se volvieron locos.
- ¿Y cómo lo hiciste?
- Tío Bob, ¿De verdad tenemos que repetir esto? ¿Qué he hecho esta vez?
- Tú continúa.
- Me empecé a mezclar con quien no debía, y a los 9 años me convertí en el líder de una banda de delincuentes de mi edad. Delincuentes que atracaban joyerías por las noches, mataban gente y traficaban con drogas.
- ¿Y cómo has llegado hasta aquí?
- Hace 4 años, nos pillaron. A algunos los ingresaron en diversos centros de menores, a otros los deportaron... Y yo tuve suerte.
- ¿Por qué dices eso?
- ¡Tío Bob, ambos nos sabemos tan bien la historia que podríamos intercambiar los papeles!
- ¡Ya verás a dónde quiero llegar!
- ... A mí me delataron como el líder, e iba a ser el primer menor condenado a muerte, pero el FBI intercedió. Estaban trabajando en un centro de menores para casos especiales, el Instituto Goldenfield, así que tras hacerme las pruebas que confirmaban que era una especie de genio del mal y que yo no me había drogado, me ingresaron. Hace 6 meses que tú, Robert Forceman, solicitaste mi tutela legal alegando que ya estaba recuperado.
- ... ¿Cuántas veces te he hecho decirme esto?
- Con esta van 13. Una cada vez que cometí un delito.
- Desde acoso psicológico a hurto menor...
- ¡NO SÉ LIGAR, ¿VALE?! Y lo de la tienda de gominolas de Mrs. Smith...
- Dejando eso aparte, ¿Sabes por qué te lo he pedido esta vez?
- ¿Porque vas a mandarme de vuelta a Goldenfield? Si vas a hacerlo, quiero alitas de pollo cada sábado.
- ¡DAN! ¡USA LA CABEZA! ¿Qué le pasa al FBI?
- Que están con el agua al cuello económicamente, tienen pocos trabjadores, mala reputación...
- Tú lo has dicho, pocos trabajadores.
- Espeeeeeera... ¿PRETENDES METER A UN ADOLESCENTE PELIGROSAMENTE CONFLICTIVO Y A MEDIO REHABILITAR CUYO EXPEDIENTE PENAL ES MÁS LARGO QUE SU LIBRO DE FAMILIA EN EL FBI?
- A ese y a otros 4 que tú elijas. ¿Qué mejor que un equipo de criminales experimentados pero corregibles para barrer a los demás?

PRESENTACIÓN: Team Gunkids

Bueno, esto es un mal intento de presentación de lo que intentaré que sea una buena historia.
Esto va a ir de criminales, adolescentes, más de una explosión... No os esperéis una feliz historia llena de magia y felicidad infantil porque lo más parecido que encontraréis serán violaciones, hackeos y alguna que otra palabrota.
Al contrario que en el resto de mis historias, aquí lo más parecido a una personificación (un OC) será el parecido físico, que de todas formas no implica ninguna de las personificaciones mencionadas. Todos los personajes y situaciones son inventadas. Y está narrado por un chico. Y yo no soy un chico, ¿Entendido? Así me gusta :3
Disculpen tamaño de letra, fuente y demás, pero escribo desde el móvil porque mi ordenador carece de letra A. Espero que me leáis, porque estoy intentando escribir como una auténtica autora, así que no pondré emoticonos (Los saludos y despedidas no van a faltar, pero no tendrán que ver con el capítulo en sí, por no hablar de que seguiré con mis guioncitos estacionales, pensamientos inconscientes y demás, sólo que ahora la nueva categoría será esta historia)
¿Entendido todo? Pues con Dios ^^